La Reencarnación, Una Nueva Oportunidad

Written by: Ricardo  |  Published on: October 13th, 2014  |  Category: Nuestro Blog, Reencarnación

     Nicodemo le preguntó a Jesús: “¿Señor, qué es preciso que yo haga para poder entrar en el ReencarnaciónReino de Dios?” Y Jesús contestó: “Es preciso nacer de nuevo.”

      Desde hace ya muchos siglos, grandes filósofos Hindúes y Egipcios nos hablaron sobre la transmigración de las almas, la inmortalidad del alma, la reencarnación y la pluralidad de existencias.

Más tarde , también lo hizo Pitágoras en su Metempsícosis. Y hace dos mil años nos lo vino a enseñar el Divino Maestro Jesús cuando nos dijo: “Lo que ha nacido de la carne, carne es: mas lo que ha nacido del espíritu, es espíritu . Por tanto, no extrañes que te haya dicho: os es preciso nacer otra vez.”

¿Qué es la Reencarnación?

Es el renacimiento del Espíritu en el plano físico. El insigne codificador de la Doctrina Espírita, Allan Kardec utiliza el término Pluralidad de Existencias para definirla mejor. Se basa en la inmortalidad del alma y su constante evolución a través de milenios de existencia.

¿Por qué reencarnamos? ¿Has pensado cuán injusto sería tener tan sólo unos cuantos años para existir, desarrollarnos, amar y ser amados, luchar por ser mejores y que todo este trabajo termine abruptamente con la muerte?

¿Dónde quedaría la justicia de Dios si así fuera?

La Ley de Reencarnación es la única que corresponde a la idea que los seres humanos tenemos de Dios. Nos ofrece la oportunidad de reparar nuestras faltas con nuevas oportunidades, alcanzar la felicidad, aprender de nuestros errores y mejorar en todos los aspectos de nuestras vidas.

¿De qué serviría esforzarnos tanto en una vida por estudiar, trabajar y alcanzar un mejor nivel espiritual si éste fuera a perderse junto con la destrucción del cuerpo?

Imagínate lo injusto que sería para una persona a quien la vida ha golpeado y le ha hecho vivir en circunstancias de dolor, enfermedades y carencias, que su vida termine así como así sin permitirle disfrutar los frutos de tantos sacrificios.

La vida del Espíritu presenta las mismas fases que observamos en la vida corporal. Pasa gradualmente de la concepción al estado embrionario, de ahí al de infancia, luego al de la adolescencia y así sucesivamente continúa recorriendo periodos evolutivos hasta alcanzar el período donde llega a ser adulto y alcanza la perfección.

Sólo que, a diferencia de la evolución de nuestro cuerpo en una sola vida , esto no sucede en una sola etapa terrena , sino que acontece en diferentes encarnaciones y lugares conforme vayamos avanzando en nuestro camino evolutivo.

Nuestro ser no cambia, tan sólo cambia el “vehículo”. Es decir, nuestra alma es inmortal y guarda cada una de las experiencias de vidas pasadas.

Estas experiencias quedan escritas en el “Libro de la Vida” y sólo nosotros con nuestros actos, podemos escribir en ese libro donde nada se borra, pero todo es modificable.

Lógica y Justicia de la Reencarnación
Misericordia Divina

 Así como un buen padre deja siempre a sus hijos una puerta abierta al arrepentimiento, del mismo modo Dios nos ha dado la reencarnación como un medio para aprender de nuestros errores y mejorar en todos sentidos.

De esta manera, tenemos la oportunidad no sólo de aprender y mejorar, sino también de reparar nuestros errores y “saldar” cuentas dejadas en el pasado a veces remoto.

Hemos dicho que nuestro proceso es siempre hacia delante, y la forma de hacerlo es por medio de las pruebas de la vida corporal. La Justicia Divina nos permite seguir, por medio de nuevas existencias, lo que no hemos podido hacer o terminar en la prueba anterior.

Sería sólo digno de un Dios injusto castigar a sus hijos eternamente con pruebas difíciles como las que vemos todos los días a nuestro alrededor. ¿Te imaginas?

Si nuestra suerte fuera permanentemente decidida después de la muerte del cuerpo, significaría que Dios no es imparcial. Eso es imposible ya que Él es todo bondad, amor y misericordia.

La reencarnación es la única explicación racional a nuestro porvenir y a nuestras esperanzas de alcanzar paz y felicidad cada vez mayores.

La reencarnación nos proporciona los medios para reparar nuestras faltas a través de pruebas particulares. Es un consuelo para aquellos que se encuentran en situaciones difíciles.

¿Cuántas veces hemos escuchado a alguna persona mayor, que al acercarse al final de su vida, se queja de no haber adquirido antes la experiencia que ahora tiene? “Si hubiera sabido lo que ahora sé cuando era joven, hubiera cometido mucho menos errores y otra sería mi vida”, dicen frecuentemente.

Pues déjame decirte que esta experiencia adquirida, aunque sea al final de la vida corporal, será empleada con provecho en la siguiente.

¿Qué maravilla no?

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