El Auto-Conocimiento y los Cuerpos Sutiles

Written by: Ricardo  |  Published on: October 8th, 2014  |  Category: ¿Quién Soy? ¿De Dónde Vengo? ¿A Dónde Voy?, Nuestro Blog

¿Cuál es el mayor mandamiento que Jesús nos entregó? La respuesta la encontramos en Mateo, Cuerpos Sutilescap. XXII, v. de 34 a 40: Cuando un doctor de la ley le preguntó a nuestro Divino Maestro Jesús, cuál es el mayor mandamiento de la ley, Jesús le contestó:

“Amaréis al Señor, vuestro Dios, con todo vuestro corazón, con toda vuestra alma y con todo vuestro espíritu. Este es el mayor y el primer mandamiento. Y este es el segundo que es semejante a aquel: Amaréis a vuestro prójimo como a vosotros mismos. Toda la ley y los profetas están contenidos en estos dos mandamientos.”

Pero, ¿cómo podemos amar a alguien sin antes no aprender a amarnos a nosotros mismos? De igual manera te pregunto, ¿cómo podemos amarnos a nosotros mismos si antes no sabemos quienes somos?

“Nosce te ipsum” (Conócete a ti mismo”) es una muy antigua máxima atribuida a diversos filósofos griegos, entre los cuales destacan Heráclito, Tales de Mileto, Sócrates y Pitágoras. Por qué es tan importante conocernos a nosotros mismos y de qué forma podemos lograrlo?

En este trabajo intentaré ayudarte a descubrir las respuestas a estas importantes preguntas. Pero antes, déjame añadir algunas más. Te pregunto: ¿Sabes quién es tu prójimo? ¿Cómo podemos amarlo de igual manera que a nosotros mismos? Y por último, ¿cómo saber amar a los demás igual que a nosotros mismos, si nosotros mismos no nos conocemos, y por tanto, ni siquiera nos amamos adecuadamente?

Empecemos por analizar, quienes o qué somos…

Si yo te pregunto ahora mismo, ¿quien eres? Tú seguramente me responderás tu nombre. Pero tu nombre no dice quien eres. Eso es tan solo la manera en la que te identificas ante la sociedad. Si insisto en la pregunta sobre quién eres, tal vez me cuentes a qué te dedicas, o si eres papá o mamá de tal persona, o hijo (a) de aquella, o que tienes un puesto en alguna empresa, etc.

Pero nada de esto me dirá quien eres, y ¿sabes por qué? Bueno, simplemente porque ese tipo de identificación tan sólo se refiere al momento actual de tu vida social ante el mundo pero no nos dice nada de tus antecedentes, pruebas, expiaciones, etc.

 

Gibrán Khalil Gibrán decía que, “Si quieres conocer a todos los hombres, antes debes conocerte a ti mismo.” Es fundamental entender nuestra esencia, hacer un viaje de auto-conocimiento y conocer los orígenes de nuestra personalidad, emociones, sentimientos y forma de ser en general. Sólo así podrás tener las bases para triunfar en el camino hacia tu paz interior y lograr la conquista sobre tus pruebas y expiaciones.

Veamos entonces qué o quienes somos en realidad.

Somos espíritus inmortales encarnados en cuerpos físicos mortales. Y que estamos en la Tierra, que es un planeta de pruebas y expiaciones para purificarnos y continuar nuestro ascenso por el camino evolutivo.

El alma es un espíritu encarnado. Antes de unirse al Cuerpo Físico era un Espíritu desencarnado. Ambas son la misma cosa ya que tu alma no es más que un espíritu que, antes de unirse al cuerpo físico era un Espíritu Inteligente como tantos otros que pueblan el mundo espiritual pero que no podemos ver con los ojos del cuerpo físico. Cuando estamos en estado espiritual, es decir, desencarnados, tomamos temporalmente una envoltura carnal para poder purificarnos y aprender.

Reencarnamos en la Tierra para poder pasar por determinadas pruebas y expiaciones causadas por nuestros comportamientos pasados a través de innumerables encarnaciones.

En forma simplificada, pareciera que somos tan solo espíritus dándole vida a cuerpos materiales, pero somos mucho más que eso…

Los seres humanos en este plano, encarnados en la Tierra nos conformamos de la siguiente manera:

  1. Espíritu
  2. Cuerpo Mental
  3. Cuerpo Espiritual (o Periespíritu)
  4. Duplo Etérico
  5. Cuerpo Físico

A continuación analicemos cada uno de ellos:

1.    Espíritu:

Nuestro espíritu proviene del Principio Inteligente (Dios). Fue generada de Él hace muchísimo tiempo y de haber comenzado en un estado de absoluto primitivismo, hemos venido lentamente avanzando a través de los tiempos, purificándonos, aprendiendo y reparando nuestros actos hasta llegar a este momento.

Nos dice el insigne codificador de la Doctrina Espírita Allan Kardec que “El Espíritu no es más que el Alma después de su desligamiento de los lazos que lo sujetan al Cuerpo Físico…”

La energía con la cual se alimenta a nuestro espíritu proviene del Fluido Cósmico Universal que está en todas partes. Es en el alma que los vicios y las virtudes habitan. El espíritu es inmortal.

2.   Cuerpo Mental:

Nuestro cuerpo mental tiene como función exclusiva la producción de los pensamientos. Contiene la estructura de nuestras ideas.

La mente y la creación de la energía que se exterioriza del Espíritu se difunde por un flujo de partículas y ondas, de igual manera que otras formas de energía se propagan por el Universo. Cada pensamiento conlleva consigo un campo de vibraciones que son impulsadas por la voluntad y cada pensamiento tiene un tipo de onda diferente que dependerá de su carga vibratoria.

3.   Cuerpo Espiritual (o Periespíritu):

El término “Periespíritu” fue creado por Allan Kardec para designar la envoltura fluídica semi-material del espíritu. André Luiz, en su libro “Evolución en Dos Mundos”, psicografiado por nuestro querido Xico Xavier, nos dice que “el Periespíritu no es un reflejo del Cuerpo Físico, porque en realidad, es el Cuerpo Físico el que refleja al Periespíritu, ya que es el Periespíritu el que retrata en sí mismo al Cuerpo Mental que le preside en su formación.”

Es aquí, en éste cuerpo sutil en donde la Ley de Causa y Efecto (Karma) se manifiesta. Todo aquello que hagamos, sin importar si es algo bueno o malo, quedará marcado en nuestro Periespíritu. Todos los créditos y débitos espirituales, están marcados aquí. El Periespíritu es el vehículo que utilizamos cuando ocurre la emancipación del alma (durante el sueño, por ejemplo) y también cuando desencarnamos. Cada planeta y/o plano requiere una modificación del Periespíritu.

Abriga los Centros de Fuerza. Es una estructura electromagnética formada de electrones y fotones, con características vibratorias diferenciadas.

El Periespíritu funciona como una verdadera esponja intermediaria entre el Cuerpo Físico y el Espíritu. Es un condensador de emisiones del Espíritu para con el cuerpo físico. Es importante que recordemos que el Periespíritu transmite al Espíritu las impresiones de los sentidos. Es gracias a él, que el ser humano no necesita programarse para respirar, dormir, hacer la digestión, circular la sangre, producir hormonas y un sinnúmero de funciones que usualmente nos pasan desapercibidas.

El Cuerpo Físico está durante toda su existencia unido al Periespíritu e incluso cuando duerme (Emancipación del Alma), o durante los desdoblamientos, permanece unido por un lazo fluídico y sus funciones continúan sin ningún perjuicio celular. Lo mismo acontece durante el estado de coma, el cual puede incluso durar años y el Espíritu y el Periespíritu pueden estar distantes, pero nunca desligados completamente, manteniéndose el Cuerpo Físico con vida.

Allan Kardec nos dice en “El Génesis”, Cap. XI, que “Por su esencia espiritual, El Espíritu es un ser indefinido, abstracto, que no puede tener acción directa sobre la materia, siéndole indispensable un intermediario que es la envoltura fluídica, la cual, de cierta manera, es parte integral de el.”

André Luiz, nos dice en el libro citado con anterioridad que “el Cuerpo Espiritual preside en el campo físico a todas las actividades nerviosas resultantes del balance de sinergias funcionales diversas ya que el Espíritu administra la formación del Periespíritu, acoplándolo a sus nuevas necesidades.”

  1. 4.   Duplo Etérico:

Nuestro duplo etérico es la parte mas densa del Periespíritu. Contiene los  Centros de Fuerza más densos (Chacras). La energía de la cual se alimenta es el Ectoplasma (fluido magnético). Fuerzas radiantes. Este duplo etérico toma la forma del cuerpo físico y une al cuerpo físico con el Periespíritu. El Duplo Etérico se desintegra al desencarnar, ya que el Cuerpo Físico deja de tener algún principio vital.

El Duplo Etérico se forma al encarnar el espíritu y no tiene existencia propia ni órganos como sucede en el caso del Periespíritu. Su función es la de absorber las energías vitales del ambiente y distribuirlas de forma equilibrada. En el caso de los suicidas, por ejemplo, el Duplo Etérico todavía pleno de energías vitales, permanece ligado al Periespíritu y al cadáver, haciendo que el Espíritu siga sintiendo las repercusiones de aquello que hizo con el Cuerpo Físico. Puede incluso sentir la descomposición de la carne.

Todos los fenómenos de efectos físicos dependen básicamente del Ectoplasma y guardan relación con el duplo etérico.

5.   Cuerpo Físico:

El cuerpo físico viene siendo el elemento absorbente por medio del cual, el espíritu recibe todo en este plano. Está asociado a los Centros de Fuerza del Cuerpo Espiritual. Se alimenta por medio de la energía que proviene de la  corriente sanguínea.

El cuerpo físico es perecedero (mortal).

Como verás, somos mucho más que simplemente alma y cuerpo físico. Y cada uno de nuestros cuerpos tiene una función específica. Es vital entender el funcionamiento de cada una de estas partes que nos conforman porque es ahí, donde radican los secretos que nos permitirán no sólo pasar con éxito nuestras pruebas y expiaciones, sino también nos permitirán comprender las causas de nuestras enfermedades físicas y de qué manera podemos modificar nuestro futuro, mediante el acato a las Leyes Universales que son inmutables.

Recordemos que el Cuerpo Físico debe ser respetado ya que es en él, donde habita nuestro ser. Es gracias a el que podemos comunicarnos, movernos y transitar en la aventura de la vida en este planeta. De el Cuerpo Físico dependemos para poder pasar nuestras pruebas, y la mayor parte de las veces es en él donde se manifiestan las pruebas y expiaciones que habremos de pasar.

No lo ensuciemos con substancias tóxicas que, además de contaminar nuestro organismo físico, abren puertas oscuras a hermanos desencarnados (y a veces encarnados) quienes, como vampiros, se aprovechan al sugerirnos ideas poco virtuosas.

Aprendamos a meditar, y a orar adecuadamente. Por medio de estas dos prácticas, podemos no sólo comunicarnos con nuestro Creador, sino también podemos comunicarnos con aquellos que nos quieren bien, y quienes esperan ansiosamente vernos pasar nuestras pruebas.

Es por medio de la meditación que podemos calmar la mente y analizar nuestra problemática diaria de una manera más equilibrada. Hay en el Internet meditaciones y visualizaciones guiadas que podrán ayudarte a iniciar este importante camino. Busca las de nuestro querido Divaldo Franco, que son algunas de mis favoritas.

Analiza la importancia de mantener un Periespíritu sano y sin manchas. Cada acto negativo, cada pensamiento o sentimiento, cada falta de respeto que hagamos a otros o a nosotros mismos, quedará plasmado en el Periespíritu, y éste se manifestará posteriormente en nuestros cuerpos físicos. Recordemos que las enfermedades que no forman parte de nuestras particulares pruebas y expiaciones comienzan primero en el Periespíritu. Tenemos la misión y la obligación de hacerlo luminoso, y esto podemos lograrlo a través de la vigilancia de nuestros pensamientos, sentimientos, emociones y actos.

Hagamos Caridad sin parar. Amemos (como decía la Madre Teresa de Calcuta) hasta que nos duela. Estos son caminos seguros que nos conducirán al éxito de nuestro paso presente por la Tierra.

Estemos atentos a las tentaciones, hagamos de esta, una encarnación triunfante y dupliquemos nuestros esfuerzos por ayudar a nuestros hermanos y hermanas a auto-conocerse, a entender la importancia de transitar por el Camino de la Luz que nuestro Divino Maestro Jesús, con tanto amor nos ha marcado.

Seamos pues, no sólo discípulos del Maestro, convirtámonos también en mentores de otros que aún están perdidos en los caminos de las formas, el materialismo, la sensualidad y el placer físico. Mostremos al mundo la Doctrina Espírita sin hacer grandes aspavientos, recordemos las indicaciones de aquel que dio la mayor prueba de amor por nosotros, encarnándose en un cuerpo pesado y en un planeta tan primitivo como el nuestro: “Que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha.”

Él está mirando… hagamos el bien sin que nadie lo sepa, sin ostentación e invitemos a otros a hacer lo mismo. Recuerda que la Caridad no requiere de dinero. Tampoco requiere de fama ni fortuna de ninguna especie. Tan sólo requiere de la más sublime de las virtudes:

El Amor…

Ricardo Chávez
Autor del Best Seller “Tu Vida No Tiene Que Ser Una Novela”
© 2014

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